El arte románico y gótico, las corrientes del Medievo

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Las grandes obras de la edad media siguen inspirando a los artistas en el S.XXI

El Medievo o la Edad Media es el periodo histórico comprendido entre 476 y 1492 d.c; comprende más de diez siglos, desde la caída del imperio romano en Occidente, hasta la llegada de Cristóbal Colón al continente americano. Este periodo también es conocido con el nombre de la edad de la oscuridad. 

Después de una de las pandemias más devastadoras de la historia, la peste negra, el continente europeo se vio inmerso en un periodo de inestabilidad y pobreza, con más de un tercio de la población muerta a causa de la enfermedad. Esta crisis sanitaria influyó en el arte, provocando que diferentes movimientos artísticos nacieran y se extendieran por toda Europa.

Pero primero de todo, ¿qué es un movimiento artístico? Un movimiento o corriente artística es el estilo común que comparten un grupo de artistas de diferentes disciplinas (pintura, escultura, arquitectura, etc.) a lo largo de un periodo de tiempo específico. 

En su esencia, las diferentes corrientes artísticas comparten ideología, características estructurales o las técnicas usadas para crear obras de arte.

Entre las corrientes artísticas más extendidas, el arte románico y gótico, han dejado una herencia de catedrales, cuadros y esculturas; en definitiva un estilo propio conocido por todo el mundo. 

EL ARTE ROMÁNICO

El románico fue el estilo artístico que se desarrolló en gran parte de Europa entre el siglo XI y los primeros años del siglo XIII d.C. 

Su nombre proviene de “arte romano”, ya que para muchos historiadores, el románico era una derivación del arte de los emperadores

Una de sus principales características es el hecho de no ser considerado como un arte realista o figurativo. Por ejemplo, este no busca presentar al individuo como persona única y diferente, sino como parte de un mismo colectivo, por ello sus rostros suelen ser muy parecidos entre sí. Otra de las características más representativas de este estilo son los fondos monocromáticos y la técnica del fresco. Así como la yuxtaposición de las representaciones pictóricas, representadas con cierta desproporción anatómica, en las cuales predominaba el color ocre y terracota. 

La mayoría de los artistas centraban su obra en los temas bíblicos, debido al peso e importancia de la iglesia durante esta época. Los artistas y las órdenes eclesiásticas buscaban difundir la fe cristiana a través de ellas. Además, la población analfabeta gracias a los cuadros y esculturas, podía recibir la palabra de Dios a través de las representaciones expuestas en iglesias y monasterios de toda Europa. 

La arquitectura románica no introdujo ningún elemento innovador, sino que se inspiró en el arte paleocristiano, bizantino y romano para crear sus obras más emblemáticas. Entre estos elementos encontramos las cubiertas abovedadas derivadas en arcos de medio punto, muros gruesos reforzados con contrafuertes y con pocas ventanas al exterior. Asimismo, destacan los abundantes elementos decorativos y la tenue iluminación de los espacios exclusivos y centrados en la oración. Estos monumentos eran en su mayoría destinados al culto. 

Algunos ejemplos son la abadía de Vézelay (Basílica de Santa Magdalena de Vézelay) en Francia, el conjunto catedralicio de Pisa en Italia o la extraordinaría catedral de Santiago de Compostela en España. Entre los artistas románicos más destacados encontramos a Andrija Buvina, de origen croata nacido en el siglo XIII, dedicado a la escultura y pintura, o al Maestro Biduino, escultor italiano, entre muchos otros. 

“Portal” de Biduino, iglesia de San Leonardo al Frígido en la ciudad de Toscana

EL ARTE GÓTICO

El otro estilo predominante durante “la edad de la oscuridad” es el gótico. El paso de uno estilo a otro no está muy claro entre los historiadores, de hecho, no podemos señalar una fecha concreta, aunque sí los comienzos de un estilo más sombrío, oscuro y emotivo. 

Este estilo, dominante en occidente durante cuatrocientos años, surgió en Île-de-France, Francia y se extendió por varios lugares del continente europeo, abarcando la segunda mitad del siglo XII hasta principios del XVI. 

Aunque en los primeros siglos encontramos una unidad estilística, esta va cambiando a lo largo de los años, fraccionándose y dejando paso a multitud de variantes geográficas que evolucionan sin ninguna señal de crisis. Cada país incorporó sus propios elementos culturales que dotaron al gótico de gran personalidad, así como una amplia diversidad de características muy particulares. 

Los países donde más influencia tuvo fueron Flandes, Alemania, Inglaterra y España. 

 No obstante, y a pesar de su desarrollo, encontramos  puntos comunes entre este y su estilo predecesor; como la base de los edificios religiosos que continuo siendo en forma de cruz latina, con cabecera en ábside orientada al este. 

Diferencias con el arte románico

Las diferencias más notables entre el románico y el gótico son el arco ojival y el uso de la piedra como materia prima en la escultura; a diferencia del arte romántico, el estilo gótico consigue unos resultados menos rígidos y más naturalistas. Asimismo, la pintura adoptó un tono más sombrío.

Otra gran diferencia es la atmosfera humanística que el gótico consigue evocar, totalmente opuesto a las imaginativas representaciones románicas. Prevalece el deseo de representar fielmente la naturaleza (aunque todavía muy idealizada), con un mayor grado de detalle y personificación de los rostros.

La disciplina artística sobre la que se asentaron los principios del arte gótico fue la arquitectura, siendo la catedral, el espacio artístico donde este estilo alcanzó su plenitud. Y es por ello que a día de hoy, seguimos impresionándonos con edificios como La Catedral de Notre Dame, pese al incendio que horrorizó a expertos del mundo del arte de todo el mundo, la Catedral de Colonia en Alemania, la Catedral de Burgos en España o la famosísima Duomo de Milán en Italia. 

arte gótico
“Virgin and Child” de Donatello
Fuente: Met Museum